Trastorno de Déficit Atencional e Hiperactividad

El Trastorno de Déficit Atencional e Hiperactividad (TDAH) es uno de los trastornos del neurodesarrollo de más alta prevalencia en población infantil y una de las patologías más  estudiadas en las últimas décadas. El TDAH es un cuadro que va mucho más allá de "un niño muy inquieto y distraído", es una entidad clínica compleja la cual, al contrario de lo que muchos puedan pensar, es un diagnóstico que cuenta con extensa evidencia para que sepamos que se produce una disfunción a nivel cerebral, específicamente en la corteza prefrontal, ganglios basales, y cerebelo.

Todas estas zonas del cerebro -que están implicadas en este diagnóstico- se relacionan con funciones ejecutivas como la inhibición, memoria de trabajo, y control de impulsos. 

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¿Qué es?

El TDAH presenta tres grupos principales de síntomas: inatención, hiperactividad e impulsividad, que no se relacionan con la edad de la persona, que ha persistido durante al menos seis meses, y lo que es más importante de todo, es que estos síntomas generan 

problemas en la vida diaria de la persona; ya sea en el colegio, con

¿Cómo se manifiesta?

los amigos, en la casa, etc. En algunos niños se manifiesta con síntomas donde predomina la inatención, mientras que en otros niños puede predominar la hiperactividad, y en otros puede existir una mezcla. 

Es muy frecuente que el TDAH se presente de forma simultánea con otros problemas del desarrollo, como dificultades de aprendizaje (aprender a leer y escribir les puede costar mucho a los niños con TDAH), trastornos del lenguaje, y problemas conductuales, entre otros. Dado lo anterior, a lo que se suma que estas dificultades son permanentes y acompañarán a la persona durante toda la vida, hacen fundamental una intervención temprana e integral por un equipo multidisciplinario. 

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