Defensividad Táctil

Actualizado: jul 13

Cuando nuestro sistema no logra integrar de manera adecuada las sensaciones que provienen de nuestra piel, y sentimos de manera alterada las sensaciones de tacto, puede que estemos frente a un niño/a con un trastorno del procesamiento sensorial caracterizado por la defensividad táctil. En este post te contamos todo sobre este cuadro, cuáles con sus manifestaciones, y cómo podemos ayudar a estos niños y niñas.



Como puede que sepas, (y si no sabes, ¡es normal!) nuestro sistema toma las sensaciones del entorno y las procesa para que podamos usar esta información para funcionar de manera normal. Nuestros sentidos nos "informan" de lo que sucede a nuestro alrededor y nuestro sistema nervioso junta toda esta información, la analiza, la procesa, y la usa para ayudarle a decidir a nuestro cerebro cómo y a qué respondemos.


¿Qué es la defensividad táctil?

La defensividad táctil es un desorden neural que se puede presentar de forma evidente y visible para todos, o bien, en la mayoría de los casos, como algo sutil que cuesta diagnosticar, pero que genera problemas importantes en el día a día del niño, que generalmente se atribuyen a otras cosas.

La defensa táctil es la tendencia a reaccionar negativa y emocionalmente a las sensaciones del tacto. La reacción ocurre únicamente bajo ciertas condiciones, pero es una conducta constante en el niño que se mantiene en el tiempo.

Para entenderlo mejor, imagina que repentinamente sientes una araña caminando por tu brazo. La reacción normal es que este tacto te genere miedo e incomodidad, y que rápidamente hagas algo para sacar la araña. Por otro lado, la sensación de tu ropa sobre tu piel se siente "normal" y después de un rato ya ni la sientes encima ¿verdad?. Estas sensaciones -agradables y desagradables- que generan distintas respuestas, son las que funcionan de manera diferente en los niños con defensividad táctil. Estos niños son extremadamente sensibles a estímulos que otras personas ni sentimos. Las sensaciones de tacto ocasionan una alteración considerable en su sistema nervioso y producen emociones y comportamientos negativos.


Síntomas y características

En general los niños defensivos táctiles son hiperactivos y distraídos (recordemos que las características que aquí salen son lo más común pero no la regla). Puede que rechace ciertas texturas de la ropa -como etiquetas o tejidos de lana por ejemplo- y que no le guste que le toquen la cara para lavarle los dientes o cortarle el pelo.

Cuando se sienten seguros puede ser que quieran que los abracen y los acurruquen, pero si no es así, pueden rechazar el contacto físico de forma intensa. Éste es un punto interesante.

Los niños con defensividad táctil están en un verdadero dilema: necesitan que los toquen más que otros niños, pero son menos capaces de modular los estímulos táctiles y de usarlos para mantener su sistema nervioso equilibrado.

Además de las características ya mencionadas, sus reacciones al tacto interfieren con sus relaciones sociales y posiblemente con su aprendizaje también. Los demás niños y adultos se sienten ofendidos si el niño rechaza sus abrazos, o no quiere participar de juegos como "la pinta" que involucran tacto. El niño con defensividad táctil, como ha aprendido con las experiencias negativas, tiende a evitar las sensaciones de tacto o incluso puede tenerles temor.


Lista para verificar

Si tu hijo/a muestra varias de las siguientes reacciones de forma frecuente, está mostrando comportamiento de defensividad táctil. Si varios de estos comportamientos se acompañan de hiperactividad y con la incapacidad para enfocarse en una tarea, es probable que sea táctilmente defensivo y que necesite ayuda de un profesional de integración sensorial (terapeuta ocupacional).

  • Evita que le toquen la cara

  • El lavado de dientes y dentista es especialmente molesto para el niño

  • Sufre cuando le lavan o le cortan el pelo

  • No le gusta que la gente lo toque. Se retira si lo quieren abrazar.

  • Tocar al niño al vestirlo puede desatar una reacción negativa

  • No le gusta que lo bañen o que le corten las uñas

  • Tiende a evitar el contacto físico con amigos, aún cuando se lleve bien con ellos y quiera jugar

  • En general prefiere cosas de manga larga o usa polerones aunque haga calor

  • Tiene una necesidad poco usual de tocar o de evitar ciertas texturas o superficies, como una alfombra, un peluche o una frazada.

  • Es sensible a ciertas telas y evita usar la ropa hecha de ese material

  • No le gusta poner sus manos en la arena, en témpera, en plasticina o en materiales similares

  • Evita andar descalzo, especialmente en la arena o pasto



¿Ves esta foto y te dan ganas de jugar con plasticina? Los niños defensivos tactiles no toleran tocarla ni ensuciarse

¿Cómo podemos ayudar?

En primer lugar, - y lo más importante de todo- debemos comprender la situación del niño y ponernos en su lugar. Como padres, puede ser doloroso y frustrante que nuestro hijo rechace abrazos, o tenga "mañas" con la ropa, o que sea un verdadero desafío llevarlo a la peluquería. Sin embargo, no debemos tratar que el niño/a táctilmente defensivo supere sus reacciones negativas diciéndole que no necesita actuar así, o atribuyendo sus conductas a que nos quiere manipular. Negar que tiene un problema real no va a hacer que éste desaparezca y sólo vamos a lograr que el niño se sienta culpable y nosotros frustrados.

La incomodidad es real y el niño no puede evitar reaccionar frente a ella

Referencias

La Integración Sensorial y el Niño. A. Jean Ayres

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