La Tartamudez

October 29, 2019

La tartamudez (o disfemia, que es el nombre clínico) es un trastorno del habla que afecta la fluidez. Comienza en la infancia, típicamente entre los 2 y los 4 años de edad, generalmente coincidiendo con la aparición del lenguaje conectado, o sea, cuando el niño pasa de usar expresiones de una sola palabra a combinar varias palabras formando las primeras frases.

 

 

¿Qué ocurre cuando un niño tartamudea?

La tartamudez se caracteriza por la interrupción involuntaria en la producción de los sonidos del habla, también conocidas como disfluencias. La mayoría de las personas presentan interrupciones en su discurso como cuando se repite una palabra o cuando se dice "mmm", o "eee", lo cual es normal y típicamente no afecta la manera en que nos comunicamos. Pero cuando se producen muchas interrupciones esta situación comienza a afectar la capacidad de comunicación de la persona. Las producción de frases, en estos casos, de estas  suelen ser un proceso tenso y con mayor esfuerzo del que normalmente usamos para hablar. 

 

El discurso que presenta la persona que tartamudea incluye:

- Repeticiones de las palabras o de parte de palabras. Por ejemplo: ¿D-D-D Dónde estas? (Esta sería una repetición parcial de la palabra) 

- Prolongaciones de los sonidos del habla. ¿Ssssabes qué? (Acá se prolonga el sonido de la /s/.)

- Bloqueo total del discurso. Cuando la persona esta lista para emitir un sonido pero no logra producirlo. 

 

A pesar de que el niño sabe lo que quiere decir y cómo se dice, el tartamudeo genera un aumento de la tensión muscular y conductas de esfuerzo para hablar, en cuanto el niño advierte la dificultad.

Es importante saber que hay una disfluencia típica, que es común que se presente en niños pequeños, y una atípica por lo que si nos encontramos frente a un niño que tartamudea es importante llevarlo a un fonoaudiólogo para que éste determine cuales son los pasos a seguir con cada persona en particular. 

 

¿Porqué aparece la tartamudez?

Es interesante el hecho de que en la mayoría de los casos el tartamudeo comienza sin desencadenantes aparentes.  En algunos casos aparece luego de que se presentan  factores desencadenantes estresantes; en este subgrupo la existencia de antecedentes familiares de tartamudez es menos frecuente que en un grupo mayoritario, y además son típicos los perfiles de personalidad con alta reactividad emocional y/o rasgos de ansiedad. 

Cuando el trastorno está instaurado, y persiste durante más de dos años a partir del inicio, se vuelve crónico y es común que se complique ya que se le suman otros síntomas (logofobia o miedo irracional a las palabras, conductas de evitación, sentimientos y actitudes negativas hacia la comunicación) perturbando muchas veces el rendimiento social, académico y más tarde el laboral. 

 

¿Qué podemos hacer para ayudar?

Como mencionamos anteriormente, es fundamental la pesquisa temprana. Los niños preescolares que tartamudean, es decir, en los que el habla presenta diferencias significativas respecto a la "normal falta de fluencia", pueden y deben identificarse lo antes posible, ya que ello puede contribuir a intervenir y minimizar el riesgo de que estos niños desarrollen una tartamudez complicada.Según un estudio del año 2005, cuatro de cada cinco niños que tartamudean, en la edad preescolar, superarán el problema en la infancia. Uno, pues, de esos cinco niños tendrá un trastorno de tartamudez persistente o crónica.

 

Cuando estemos frente a una persona que presente tartamudez hay que darle el tiempo necesario para que hable, no hay que apurarlo ni decirle que se relaje y no hay que completar la palabra cuando él no la logra producirla. Por otro lado, recientes estudios muestran que la intervención temprana puede prevenir el desarrollo de la tartamudez y que cuanto más temprana es la intervención, mejores son los resultados a largo plazo.

 

Referencias

Disfemia o Tartamudez. REV NEUROL 2005; 41 (Supl 1): S43-S46

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