El apego en los niños/as con Necesidades Especiales

Actualizado: jul 13


En publicaciones anteriores ya hemos hablado sobre el apego, cuál es su importancia y las claves para que este apego sea seguro. En esta oportunidad queremos contarles un poco sobre la importancia y el efecto positivo que tienen las relaciones de cuidado, cariño y amor en nuestros niños/as con necesidades especiales, además de entregarles algunas herramientas para esto.



Suele ocurrir según nuestra experiencia y quizás a ustedes también les pasó, que al momento del embarazo padres y madres idealizan la imagen del bebé y sus características generales, pero en ocasiones recibimos la noticia de que nuestro hijo presenta alguna dificultad, patología o retraso en su desarrollo psicomotor. Por un lado, esta noticia puede ser muy inquietante y despertar en nosotros sentimientos de miedo, confusión, tristeza y la sensación de no saber qué hacer, comienza un mundo que quizás no esperabas lleno de nuevas terminologías médicas, decisiones que tomar y opiniones de profesionales, familia u otros. Por otro lado, esta el niño o niña que, independiente de su diagnóstico presenta distintas características y necesidades como cualquier otro niño, de amor, apoyo y contención. Entonces… ¿Qué podemos hacer?


Primero, les contamos que (tal como mencionamos en el post en Instagram) establecer un apego seguro es un factor que promueve el desarrollo y bienestar del niño y su familia. Es por esto, que si promovemos el apego en las relaciones tempranas en niños con necesidades especiales podemos potenciar su desarrollo motor, cognitivo y socio emocional.

Segundo, deben saber que las interacciones afectivas entre la madre y el bebé, que ocurren en actividades cotidianas como al darles pecho, mudarlos o darles cariño, influyen en el desarrollo de la regulación de la conducta, cognición y afectos del niño, con los que en un futuro podrá desarrollar un conjunto de habilidades y mecanismos para enfrentar y regular el estrés y las emociones.

Por lo tanto, debemos ver el apego como un factor fundamental en las intervenciones tempranas para empoderar a padres y entregarles herramientas que les permitan establecer interacciones que potencien el desarrollo y aprendizaje de sus hijos. A continuación, les daremos algunas recomendaciones para lograr interacciones cálidas y significativas con sus hijos que presentan necesidades especiales.


Recomendaciones para fomentar relaciones tempranas y de apego


  • Observar e interactuar en el presente.

Sabemos como terapeutas y personas que los padres trabajan gran parte del día y están en la gran mayoría de las veces sometidos estrés, además de todos los sentimientos de miedo e incertidumbre que mencionamos en un comienzo, debido a esto les recomendamos darse un tiempo para disminuir estresores y prestar completa atención al niño. Aunque sea un momento del día mientras interactúan con él, poder percibir y comprender sus conductas, no sólo pensando en el resultado de estas acciones o a futuro, sino que, comprendiendo sus gustos, intereses y el por qué de sus respuestas y manifestaciones.

Debemos realizar interacciones que fluyan, alejadas de las pantallas o distracciones y comprendiendo necesidades, deseos y sentimientos del bebé. Importante de observar e interactuar en el presente, es fomentar el goce de ambos, así la relación fluirá (si no, podría ser cada vez más difícil detectar y responder a las señales del niño).


  • Reconocer estímulos que favorecen (y no) la regulación.

Algunos estímulos que suelen regular emocionalmente al niño son la contención física (sostenerlos en brazos o envolverlos en una manta), llevarlos a posturas de flexión y el tacto profundo (acurrucarlos), la voz de la madre y los movimientos rítmicos y suaves. Pero… ¿Qué estrategia es más efectiva? Va a depender de las características individuales de sus hijos.

Por un lado, existen niños que presentan una hiper alerta, osea niños que se excitan con facilidad, en ocasiones con dificultad para dormir, irritables o que lloran fácilmente. Estos niños suelen ser un gran desafío para los padres. ¿Qué debemos hacer? Primero estar tranquilos y actuar tempranamente (su tranquilidad o estrés es traspasada al niño), luego llevar a un ambiente o pieza baja en estímulos, sin sonidos, baja luz y movimiento y darle tiempo para la calma (los movimientos lentos y rítmicos pueden ayudar).

Por otro lado, están los niños con hipo alerta, suelen ser niños pasivos, más somnolientos y con escasa interacción. Aunque pareciera lo ideal, lo esperado es que los niños miren y exploren su entorno. Por lo tanto, ¿Qué podemos hacer? Entregarles estímulos que aumenten su alerta y favorezcan su interés por interactuar con el medio, por ejemplo, sonidos de un sonajero, collares e imágenes coloridos o entregarle movimientos rápidos y disrítmicos.


  • Pedir orientación y estrategias.

Suele ser complejo reconocer e identificar las conductas o expresiones de nuestros niños, por lo tanto, es importante pedir orientaciones y herramientas a los profesionales de la salud para poder actuar a tiempo para calmar a tu hijo.

- Algunos signos de estrés en el niño: llanto excesivo, inquietud motora, aumento de la frecuencia cardiaca y respiratoria.

- Conductas de que no quieren algo: evitar contacto visual o dirigir mirada hacia otro lado.

- Momentos ideales para la interacción: expresiones faciales placenteras, fijación de mirada, vocalizaciones (sonidos, palabras) y muestras de interés.


En conclusión, lo más importante es que observen, conozcan a su hijo y sus intereses para que puedan adecuarse al estilo y necesidad de ellos, logrando potenciar su sensibilidad y la capacidad para regularlos y establecer interacciones que potencien su desarrollo y aprendizaje, enriqueciendo su juego e interacción con el mundo.

105 vistas
¿NECESITAS TERAPIA OCUPACIONAL?