5 Claves para un Apego Seguro

Actualizado: abr 2


¿Cuáles son las cosas más importantes para que puedas promover un apego seguro con tu hijo/a? En este post resumimos las acciones más relevantes -y simples- que puedes tomar para ir promoviendo el vínculo de apego en el día a día con tu hijo/a.

Como ya sabemos, (post sobre lo que debes saber del apego aquí) el apego es una necesidad biológica que todos los seres humanos tenemos (de igual importancia que comer o respirar). Esto quiere decir que los niños (y los adultos) necesitan vivir vinculados a otras personas que los cuiden y los quieran. Por lo tanto, el vínculo de apego es la relación afectiva, especial y única que se establece entre el o la bebé y quienes lo cuidan. Éste impregna las interacciones cotidianas e influye directamente en la seguridad emocional del niño, y de esta manera, el apego es lo que le da al niño un sentido de seguridad, autoestima, confianza y autonomía para enfrentar el mundo.

Entendiendo las señales

Es un pilar fundamental del apego, pero muchas veces algo que se debe enseñar y promover. No siempre es tan "natural" o innato, y no hay nada de malo en ello. La primera clave se trata de la sensibilidad de los padres/cuidadores para captar que el niño/a se está tratando de comunicar, y que tiene una necesidad particular en ese momento por ser cubierta. Para que ésto se dé, en primer lugar, se requiere que los cuidadores estén atentos y receptivos a las señales del niño. Es verdad que cada niño tiene su propia forma de expresarse, pero muchas de las señales visuales que utiliza son universales. Por ejemplo, cuando el bebé gira la cabeza hacia el pecho materno o se chupa las manos, eso generalmente indica que es hora de amamantarlo. Cuando arquea la espalda, puede significar que se siente incómodo o irritado por un exceso de estímulos externos. El llanto es una de las principales formas de comunicarse de los bebés, y con el tiempo y atención adecuados, los padres aprender a distinguir los distintos tipos y causas del llanto. Es muy importante aclarar en este sentido, que los bebés no lloran para manipular o controlar a los adultos. Lo hacen de manera instintiva como forma de comunicar una sensación de malestar.

Base de seguridad y confianza

A medida que aprendes a identificar y responder a las señales de tu bebé, él empieza a sentirse seguro de que sus necesidades básicas son atendidas y su entorno es seguro. Esto es otro pilar fundamental para la conformación de un vínculo de apego seguro. El niño/a expresa una necesidad con la seguridad -inconsiente- de que está necesidad será atendida y de que hay alguien presente para calmarlo en ese momento. Un niño que llora en ocasiones repetidas o no es calmado ni contenido, desarrolla un tipo de apego inseguro, en el cual frente a la inconsistencia en la disponibilidad para cuidarlo de los padres/cuidadores e insensibilidad a sus necesidades, el niño desarrolla conductas como irritabilidad, pasividad frente al entorno, dependencia exagerada y falta de autonomía.

En cambio, cuando los padres/cuidadores demuestran consistencia en el cuidado y respuesta a las necesidades, cuando responden a las señales de manera adecuada, el niño/a desarrolla patrones de seguridad y confianza en sí mismo y en otros, y tiene mejor autorregulación.

Respondiendo a las necesidades

Desafortunadamente, ningún bebé nace con un manual. Los padres y cuidadores van aprendiendo cada día a captar las señales del niño y a responder de forma adecuada. De esta manera, cada vez que interactúas con tu bebé, tienes una nueva oportunidad de fomentar el apego. Los padres que aceptan y dan validez a las necesidades emocionales de sus niños les comunican un mensaje muy importante: "Tus sentimientos sí cuentan, te cuidaremos bien y tendrás una base confiable y segura para empezar a explorar el mundo".

En este sentido, es importante aclarar que no hay un momento específico ni único donde al apego se dé. Muchos tienen la creencia de que si en el postparto no hubo contacto piel a piel, o si la lactancia materna exclusiva no se logró, el apego no podrá ser seguro ni adecuado. Si bien éstos momentos son muy importantes para el desarrollo del niño y el vínculo con la madre, ha sido un error pensar que aquellas madres que lo hacen tendrán buen apego y las que no lo hacen no lo tendrán. El apego no se forma en un solo instante de minutos u horas, sino en el día a día de la relación con el niño, desde el nacimiento hasta la adultez.

Además, otro "mito" en torno al tema es que las mamás son el actor principal en el apego. Si bien es innegable que tienen un rol fundamental y una relación especial con el niño/a, los papás también pueden -y deben-hacerse partícipe en este vínculo que durará toda la vida. En casos donde los padres no están presentes, son otros adultos quienes asumen el rol de principal cuidador, y por lo tanto, con quienes el niño/a establece apego.

El cariño es una necesidad Más allá de que las necesidades básicas del bebé estén cubiertas -alimentado, mudado, vestido- existe otra necesidad que puede parecer menos importante, pero en realidad es la más relevante. Ésta es el cariño y amor que se le entrega al bebé.

Las interacciones donde expresas cariño hacia tu bebé son clave para el apego. Abrazar, acunar, acariciar, jugar y mirar a los ojos son todas formas de expresar cariño y amor hacia los niños. No son algo trivial que "ojalá esté presente". Son todas demostraciones de conexión emocional, lo cual es una necesidad biológica de todos los seres humanos. En las últimas décadas se ha demostrado que los niños que reciben atención positiva, cálida y constante, y cuidados adecuados a su etapa de desarrollo, tienen ventajas considerables de por vida en cuanto a su salud física, mental, social y emocional.

En este sentido, existen mitos pasados de generación en generación (hace algunas décadas todo este conocimiento de la importancia del apego no estaba ampliamente difundido). Algunos padres piensan o han escuchado que si toman demasiado en brazo a su guagua, la están malcriando o mal acostumbrando. Recordemos: los bebés no manipulan, expresan necesidades. Los bebés no lloran porque sí. Si se calma al tomarlo en brazos es porque necesita contención y sentirse seguro. Los bebés no tienen que "aprender a ser independientes" porque en esa etapa de la vida simpemente no están preparados para serlo. Por ende, cuando se busca que los niños sean independientes a temprana edad, en el fondo lo que se está haciendo es fomentar su soledad, y su falta de confianza en el cariño de los padres. De a poco hay que ayudarlos a desarrollar su autonomía, pero estando siempre atentos a apoyarlos. Necesitan cariño y atención de sus necesidades (que no pueden cubrir por sí mismos todavía). Si a un bebé o niño se le da todo en términos de cariño, se le está enseñando a confiar, querer y comunicarse con los otros (y a calmarse a sí mismo).

Cuídate a tí misma/o

Criar un hijo/a es un enorme desafío y conlleva grandes responsabilidades. Los cuidados diarios - como vestirlo, bañarlo, alimentarlo, mudarlo, ver que no se tire el sillón para abajo, perseguirlo para todos lados, conversar, entretener, consolar, abrazar, etc- requieren de grandes cantidades de energía. Con todo este trabajo, es fácil olvidarse de uno mismo y ponerse en segundo plano, pero hay que recordar que unos padres estresados, sobrepasados por la crianza o agotados, difícilmente podrán establecer un vínculo de apego seguro con su hijo/a. Toma tiempo para ti, pide ayuda a familiares o amigos si lo necesitas, y ocúpate de tu salud física, emocional y mental.

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