Propiocepción: Sentir el propio cuerpo

Actualizado: abr 5

Todos sabemos que tenemos 5 sentidos, que nos permiten percibir el entorno e interactuar con él de forma coherente, ¿verdad?. Sabemos de la visión, la audición, el olfato, el gusto y el tacto. Pero en realidad hay dos sentidos más que la mayoría de las personas no conocen, y que son fundamentales para poder funcionar bien en el día a día. En este post les contaremos sobre uno de estos dos sentidos “especiales”; la propiocepción.


Propiocepción


En palabras simples, ese sentido es “sentir el propio cuerpo”. La palabra prociocepción se refiere a la información sensorial que es causada por la contracción y estiramiento de los músculos al doblar, enderezar, tirar y comprimir las articulaciones. En los músculos, tejidos que recubren los huesos y en las mismas articulaciones existen receptores específicos que sensan lo que está ocurriendo y le mandan esta información al sistema nervioso central, quien recibe e integra esta información para crear las sensaciones de nuestro propio cuerpo. Como podemos deducir, el término viene de la palabra propius que significa "perteneciente a uno mismo".

Las sensaciones del propio cuerpo se originan principalmente durante el movimiento, pero también cuando estamos quietos, porque los músculos y las articulaciones están constantemente mandándole información al cerebro para decirle sobre nuestra posición. Si cerramos los ojos, podemos sentir la posición de nuestro cuerpo, y sabemos dónde están nuestros brazos y piernas -a pesar de que no podamos verlos-. Si tomamos una taza de café y bebemos sin mirar, podemos completar la tarea sin derramar líquido. ¿Cómo sabemos dónde está nuestra boca y cómo llevar la taza ahí sin botar café? Esto es gracias a la propiocepción.

La información sobre este sentido viaja desde todas partes de nuestro cuerpo a través de la médula espinal, hacia el sistema nervioso central, donde se procesa a nivel cerebral. Es interesante saber que casi toda esta información se procesa en partes del cerebro que no producen estado de conciencia, de modo que rara vez notamos las sensaciones de los músculos y articulaciones a menos que pongamos atención consciente a nuestros movimientos, pero sin esta información nos sería sumamente difícil funcionar de manera adecuada en nuestras tareas del día a día.

¿Para qué sirve?

A nivel más básico, la propiocepción le entrega a nuestro sistema nervioso un "esquema corporal". Nos ayuda a saber dónde está qué segmento del cuerpo, y cómo se relacionan espacialmente e

éstos entre sí. Durante el movimiento, la propiocepción "actualiza" la información de este esquema corporal, para que el cerebro pueda planear el siguiente movimiento correctamente y contraiga los músculos adecuados en el momento preciso.

Debido a que le entrega información al sistema nervioso central sobre nuestros movimientos, la propiocepción nos ayuda justamente a movernos de forma adecuada. Si hubiera menos propiocepción, nuestros movimientos serían mas lentos, más lentos y requerirían mayor esfuerzo. Si estamos haciendo una tarea que necesita alta precisión manual, como abotonarnos un chaleco, este sentido nos sirve para regular los movimientos de las manos de forma que completemos la tarea con facilidad. Si este sentido no funcionara bien, tendríamos dificultad para vestirnos, sacar algo del bolsillo, tapar un frasco, o recordar hacia qué lado girar una llave para abrir una puerta. Sin la propiocepción adecuada de las piernas, nos sería muy difícil subir o bajar de un auto, subir escaleras o practicar cualquier deporte. Necesitaríamos compensar esta falta de información usando la visión, requiriendo ver todo de cerca para poder anticiparnos y movernos acorde a ello.

Referencias

La integración sensorial y el niño. A. Jean Ayres. 1998.

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