Infancia Digital: Niños y pantallas

Actualizado: abr 3


Para nosotros -adultos- la tecnología cada vez tiene más y más relevancia en nuestro día a día. Usamos el celular prácticamente desde que nos despertamos hasta antes de dormir, para un montón de cosas distintas -y a veces sin un fin específico-. El teléfono, el computador, los tablets, la televisión... Cumplen un rol que nos facilita la vida, pero en cierto punto es un exceso y lentamente le hemos ido traspasando esta adicción a la tecnología a nuestros niños. En este post te contamos los efectos de esto y qué podemos hacer para prevenilos.

Atrás quedaron los días en que el uso de la tecnología digital era restringido a ciertos momentos o situaciones, como la clase de computación en el colegio o el momento de jugar playstation por un rato y listo. Somos parte de un cambio generacional enorme en este sentido, que recién estamos comenzando a entender. Actualmente los niños y bebés literalmente se encuentran con dispositivos digitales desde el nacimiento.

Están expuestos desde muy pequeños a los celulares de los padres, a tener la televisión encendida durante horas -ya que existen canales con programación infantil las veinticuatro hora del día-, e incluso a tablets destinados exclusivamente para ellos. Pero poco es lo que se sabe en general del efecto que puede tener en el desarrollo infantil este uso excesivo de pantallas.

Tiempo de Jugar

Si nos detenemos a pensar, la infancia es -o debiese ser siempre- una época dorada en nuestras vidas, que recordamos con nostalgia y felicidad. Principalmente por el juego libre, esa actividad en que se libera la creatividad y se abre la mente a explorar el mundo, la infancia es un momento de disfrute y pasarlo bien. Por otro lado, hemos hablado en otros posts de la importancia del juego, y cómo este guía y potencia el desarrollo cognitivo, socioemocinal y físico de los niños.

El Problema

Al exponer a un niño a una pantalla, podemos ver cómo ésta llama su atención y parece no notar nada más de lo que ocurre alrededor: los colores son brillantes, las formas y secuencias cambian rápidamente, incluye sonidos y canciones llamativas... El problema es que una vez experimentadas las pantallas, es difícil llamar la atención del niño con cualquier otra cosa. Evidentemente puede parecer "aburrido" salir a jugar al patio con juguetes o ir a la plaza, frente a este mundo digital donde todo parece perfecto y entretenido. El juego, de esta forma, queda relegado a un segundo plano, es algo "fome" que pierde valor frente a una pantalla.

Los problemas aparecen cuando el uso de pantallas reemplaza a la actividad física, la exploración con las manos, y la interacción social cara a cara con el mundo real, lo cual es crítico para el aprendizaje. Los efectos concretos a nivel del desarrollo aún no están tan claros y los especialistas dicen que probablemente se verán en los años venideros.

Por otro lado, sí se sabe que mucho tiempo de pantallas puede alterar el tiempo y la calidad del sueño (tanto en niños como adultos).

Para muchos adultos la relación que tienen los niños/as con los medios audiovisuales es compleja, ya que por una parte evalúan los efectos negativos que las pantallas pueden tener en la convivencia familiar, pero por otra, son un apoyo útil en la rutina diaria, como entretención para los más pequeños cuando se requiere resolver situaciones domésticas como preparar las comidas o limpiar la casa.

Por esta razón, la Asociación Americana de Pediatría (AAP) hizo una serie de recomendaciones el año 2016 para el uso de pantallas en los niños, basadas en los estudios e información de los últimos años.

Recomendaciones

CERO exposición a pantallas antes de los 18 meses

¿Por qué? Los primeros meses son críticos para el desarrollo cerebral, y los bebés están recién adaptándose al entorno y descubriendo con los sentidos, de modo que esta recomendación se basa en promover esto y mantener las motivaciones intrínsecas de los bebés. Algunos estudios reportan habilidades comunicativas mas pobres y menor interacción social en niños que tuvieron exposición excesiva a pantallas a esta edad.

Una sola excepción a esto es el uso de celulares o tablets para videochats con familiares o amigos, por tiempos cortos.

Contenido de alta calidad entre 18 y 24 meses

Si los padres desean introducir a los niños a dispositivos digitales (no es necesario hacerlo), se recomienda que el contenido sea de alta calidad, tanto a nivel de contenidos como de juegos, y que sea siempre en compañía de los hijos para ayudarlos a entender lo que están viendo.

Entre los 2 y 5 años: contenido de alta calidad, no más de 1 hora diaria

Pasada la barrera de los dos años, y hasta los cinco, se debe limitar el uso de los medios a una hora al día, y los contenidos tienen que ser de alta calidad. De nuevo, los padres tienen que acompañar a los hijos para ayudarlos a entender lo que están viendo y aplicarlo con sensatez al mundo que les rodea.

A partir de los 6 años: Equilibrio y sentido común

A partir de los 6 años se considera que lo que hay que buscar es el equilibrio del juego con medios digitales y el consumo de programas dentro de la vida diaria de los niños. OJO programas educativos que tengan contenido interesante y que sepamos que le aporta algo al niño.

Que haya unos límites coherentes tanto en el tiempo que pasan delante de las pantallas como en el tipo de contenido que usan, sin que pueda afectar al sueño, a la actividad física y la interacción con adultos y otros niños.

Tiempo libre de tecnología

Se sugiere que se asignen horarios totalmente libres de contenido mediático, como la hora de comer, un rato antes de ir a dormir, o mientras estén haciendo otras actividades. Es importante mencionar que esto significa "limpiar" el entorno de pantallas, por lo que también incluye que los adultos nos desconectemos por completo de ellas.

Finalmente, son los padres -o cuidadores principales del niño- quienes juegan el rol fundamental de establecer reglas claras y consistentes. Los niños necesitan reglas y estructura en todos los ámbitos, y en este sentido no es distinto. Las familias debiesen tomar una actitud proactiva en abrir el tema con sus niños, ya que la tecnología y el uso de pantallas llegó para quedarse, y es una revolución a la infancia que no podemos dejar de mirar.

Es por eso que debemos promover que antes de verse absorbidos por la tecnología digital, los niños conozcan lo que sucede en su mundo, en el día a día, que aprendan a vivir, a ser autónomos, a tener respeto por los demás -habilidades sociales y físicas- y que, en definitiva, tengan tiempo para ser niños.

Tips para los Padres

  • Genera diálogo: En el hogar para desarrollar de manera colectiva pautas de tiempo de consumo de televisión y de tipo de programas recomendables.

  • Guía con el ejemplo: No pidas a los más pequeños conductas frente a la pantalla que los adultos de la casa no cumplen. Recuerda que los niños imitan todo desde muy pequeños, y lo que aprendan en hábitos en este sentido depende de lo que vean en los padres.

  • Acuerda: En conjunto con niños y niñas los programas que van a ver, de acuerdo a sus intereses, inquietudes y edad. Fomenta sólo un consumo televisivo infantil equilibrado, con diversos tipos y formatos de programas.

  • Establece horarios: En conjunto con los niños y niñas la cantidad y horarios en que verán televisión, de modo que puedan realizar otras actividades, jugar y descansar las horas que ellos necesitan.

  • No como premio/castigo: No uses la televisión, el celular u otras pantallas como premio o castigo, porque de esa forma puede ser considerado como algo demasiado importante.

  • No antes de dormir: Evita lo mayor posible que los niños usen pantallas en las horas previas a dormir, ojalá no en las dos horas previas a ir a acostarse. Las pantallas pueden alterar de forma negativa la cantidad y calidad de sueño.

Referencias

1. Digital Childhood: Electronic Media and Technology Use Among Infants, Toddlers, and Preschoolers Elizabeth A. Vandewater, PhD. PEDIATRICS Volume 119, Number 5, May 2007

2. Niños y niñas frente a Pantallas. Guía de actividades para un uso saludable. Chile Crece Contigo. 2015

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