Domingo de Comunidad

Actualizado: abr 3


Hoy entrevistamos a la mamá de Máximo, un bebé prematuro que nació de 24 semanas (ése es el límite de prematurez en el cual los bebés pueden sobrevivir). Los días largos y difíciles en la unidad de neonatología y los momentos de alegría en familia, nos comparte su historia aquí.

Cuéntanos un poco de tu embarazo y de Máximo. ¿Cómo viviste esas largas semanas en la clínica antes de que naciera?

"Mi embarazo hasta la semana 13 fue súper tranquilo, sin síntomas o molestias. En la semana 12 me hicieron una eco doppler y el doc me dijo que tenía la placenta baja pero era normal para las semanas. Una semana después comencé con sangrados y me mandaron a hacer reposo absoluto. Así estuve hasta la semana 20, sólo me levantaba para los controles y ecografías. En esa semana caí hospitalizada hasta que nació Maxi con 24 semanas y 4 días.

Esas semanas en la clínica tuvieron de todo, alegría por cada día que pasaba y me acercaba a que ya fuera viable, y muchos días de pena, a veces venía un médico y me decía que tenía pocas probabilidades de que el Maxi fuera viable. Mi esposo iba todos los días, pidió vacaciones y así pudo estar harto conmigo. Nuestras familias viajaban también ya que son todos de Concepción. Leía, pintaba y veía tele, no podía hacer nada más, porque hasta estar sentada mucho rato me provocaba sangrar más de lo habitual. Los últimos días fueron de pena, quería estar en mi casa, quería disfrutar mi embarazo como el resto pero sobre todo quería que el Maxi cumpliera el máximo de semanas posibles."

¿Cómo fue todo el proceso en la neonatología? Es un momento de mucho estrés para los padres, ¿lo viviste así?, ¿Tuviste el apoyo y contención adecuadas?

"Tengo la suerte de que mi esposo es enfermero y me ayudó a calmar mucho mi ansiedad, de resolver las dudas, de que si no entendía algo que dijo la doctora o enfermeras y matronas, podía explicarme todo de nuevo con calma. Es mucho estrés, porque las probabilidades de que el Maxi sobreviviera eran bajas, pasaba una semana y bajaba la probabilidad de contraer X enfermedad y así pasaban los días con un nivel de angustia y ansiedad muy altos. La neo nos proporcionó una psicóloga que nos visitaba constantemente para apoyarnos."

¿Cómo fue la acogida familiar en la unidad de neonatología?. ¿Sentiste que con los horarios de visita, situaciones de fomento del apego, etc, pudiste sentirte cercana a Máximo?

"Nosotros estuvimos en la Neo de la clínica Indisa, un 7, por donde se le mire. El día que nació Maxi no pude ir a verlo y fue el jefe de la neo a verme a la pieza y contarme cómo estaba él, y desde ese momento supe que la comunicación con el personal médico iba a ser excelente y no me equivoqué.

Esta neo es la única o una de las pocas que cuenta con habitaciones individuales para cada bebé, además no utilizan incubadoras sino cunas radiantes, las dos cosas anteriores ayudan mucho el apego y privacidad con tu hijo. Si quieres abrazarlo, si quieres llorar, si quieres cantarle o ponerle música, tienes total libertad y no pasas a llevar a ningún otro papá o bebé. Siempre fomentaron el apego, pude tomarlo en brazos a los 10 días, he sabido de otros lugares que con suerte pueden meter la mano en la incubadora.

En cuanto a los horarios, nunca nos pusieron una restricción, podíamos estar todo el día, y si él estaba inestable podíamos quedarnos en la noche también.

¿Cómo es la dinámica con el papá de Máximo? Muchas veces con los bebés prematuros se intenta acercar a la mamá y el papá es dejado un poco de lado. ¿Sintieron eso ustedes?

"Mi esposo ha estado muy presente desde el principio, tenía muchos días de vacaciones y pudo estar casi un mes completo todos los días con él. Hacía apego piel con piel con Maxi, lo tomaba harto en brazos, pero muchas veces tratábamos de que yo lo tomara más, porque así también me ayudaba a que me bajara más la leche."

¿Qué ha sido lo más difícil de estos meses? Cuéntanos de los desafíos que han debido enfrentar.

"Creo que lo más difícil es no poder estar con él día y noche, tener que llegar al fin del día y no poder llevártelo a la casa. Verlo sufrir por tantos procedimientos y no tener una dinámica familiar «normal». Maxi es un prematuro de 24 semanas que ha desarrollado muchas patologías de prematuros, lo han operado de cierre de ductus en su corazón cuando pesaba 800 gramos, lo operaron con láser a sus ojos por una retinopatía del prematuro, le sacaron hernias inguiniales, le hiciceron una gastrostomía (se alimenta por su guatita) porque tiene una parálisis en una cuerda vocal (no se escucha su llanto o risa.). Además aspiraba leche y finalmente por su displasia broncopulmonar severa, tuvieron que hacerle una traqueostomía. Yo espero que ésta haya sido su última intervención, por lo menos en varios años. Y ahora estamos a la espera de irnos a la casa, con hospitalización domiciliaria que ya la tenemos aprobada."

¿Qué ha sido lo mejor de estos meses? Pese a esta situación que ningún padre o madre quisiera vivir, sabemos que de todas maneras hay momentos felices y de alegría. ¿Cuáles han sido?

"Lo mejor sin duda es verlo reír, que te mire y sabes que en sus ojos hay amor, que a pesar de todo el Maxi es un niño muy feliz y amado por todos. Es increíble como mucha gente pide y reza todos los días por él, nos han ayudado, y nos ha servido para darnos cuenta que somos más fuertes de lo que pensamos. A ningún papá le gustaría ver a su hijo así, pero nosotros hemos normalizado lo más posible lo que le ha pasado, y ahora nos reímos todos juntos y ya ni siquiera me acuerdo cuándo fue la última vez que lloré."

¿Cómo ha sido la formación del vínculo con Máximo? Cuéntanos de él. ¿Cómo es?

"Con maxi hemos formado un vínculo muy fuerte, somos esos papás que están todo el día en la clínica, nos vamos muy tarde y llegamos temprano, le cantamos, jugamos, lo hacemos dormir, de todo, como si estuviese en la casa.

Él es muuuy tranquilo, no llora nunca, se ríe con todo el mundo, no parece un bebé criado en una clínica. Le gusta que le canten, que le den besos, que lo hagan saltar, y le carga estar sentado o de guata, no le gusta mucho hacer ejercicios con el kine."

A padres que estuvieran en una situación similar, o a una mamá que está comenzando el mismo proceso con su recién nacido en la "neo", ¿qué les dirías?

"Que al tener un prematuro es relativo todo, porque vi bebés de 24 semanas que pasaron soplados por la neo, no tuvieron ninguna complicación ni operaciones, nada, como hay otros más grandes que sí las hacen.

Nuestra estadía en la neo fue más larga de la habitual, pero son pocos los casos como el nuestro.

Que la neo es una montaña rusa, un día está todo bien y estamos todos felices, y al otro día llegas y está todo mal, y lloras y te desesperas, pero lo que sí he aprendido, es que los bebés tienen mucha más fuerza y aguante que 10 adultos juntos. Que se apoyen en sus familias, amigos, en sus esposos o esposas y que se den tiempo de estar en pareja también."

Finalmente, ¿qué has aprendido de todo esto? Hay lecciones de vida que se aprenden de la forma difícil. ¿Qué lecciones has aprendido?

Lo que más hemos aprendido es sacar fuerzas de donde no las hay, que por un hijo uno mueve montañas, y trabaja sus miedos. Por ejemplo, yo antes creo odiaba hacer alguna curación porque se me revolvía el estómago, y con él aprendí a olvidarme de eso y volverlo como algo muy normal.

Que tu vida pueda cambiar de un momento a otro, jamás pensé cuando quedé embarazada que estaría viviendo todo esto ahora, pero tampoco pensé lo feliz que sería con el Maxi, que cada logro es mil veces más grande que un logro de un niño completamente normal.

Que el Maxi es lo máximo, que me ha dejado con la boca abierta miles de veces y sé que lo seguirá haciendo."

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